¡Hay que chulada de vida!
Primero que nada, quiero agradecerle a mis padres por haber creado tan especial ser, o sea a mi y también por haber aguantado las incontables locuras que habitan en mi mente día a día. Esas épocas de adolescencia en dónde fui la incomprendida y aún así ayudaron siempre a alegrarme el día. También lo siento mucho por que les tocó un ser tan extraño y tuvieron que luchar contra todo el que se opuso a mi estilo de vida, pero al final del día, reconozco que sin ustedes nunca hubiera sido así de extrovertida. Y además, creo que yo también les dejé muchas dichas en la vida, porque no es todo los días que se tiene a un Peyote como hija y menos así de loco como yo y por ello, les digo, estén orgullosos (aunque ya sé que lo están). Fueron mi ejemplo en lo bueno y en lo malo y no sería la persona que soy al día de hoy si en ésta vida me hubiera tocado otra familia. Y aunque muy poco he logrado hasta ahora, si no llegara el fin del mundo en dos días, prometo ser el orgullo de la familia pronto. Y claro, los amo con todo mi ser.
A mi hermano le digo que lo amo también y aunque no siempre fuimos los mejores amigos, sos el que me ayudo a defenderme ante el mundo. Sin ti, hermano, no hubiera sabido nunca lo que es el no dejarme de nadie. Tampoco hubiera sabido la movida que puede desarmar a alguien en dos movimientos, lo que es bueno, por si el fin del mundo trae consigo caos, sabré como combatirlo. Y si se acaba el mundo, lástima que no compartimos más; casi todas las familias tienen muchos hermanos y nosotros solo nos tenemos el uno al otro. Por ello y aunque seamos dos polos opuestos, te agradezco que en ésta vida hayas sido mi bro, no me pudo haber tocado alguien mejor; sos mi orgullo y mi ejemplo a seguir (obviamente, la oveja blanca).
A mi familia le quiero decir que la amo mucho y al igual que mis padres, gracias porque aguantaron todas mis rarezas y extrañezas y aunque a veces me juzgaron, siempre supieron entender que yo fui el cactus en medio del bosque y que no podía ser lo que todos querían, tenía que ser yo. Por ello y por todos los momentos compartidos, los amo muchísimo.
A mis amigos: que bueno haber compartido ésta vida con ustedes. Son la onda y me enseñaron tanto; todos y cada uno de ustedes guardan un pedazote de mi corazón. Me hicieron pasar momentos tan felices, momentos de alegría total y al igual que todos los que participaron en ésta vida que he vivido, les agradezco de todo corazón por todos los momentos que me llevo ahora en el momento del fin. No pude haberme llenado de más gente linda en otra vida como en ésta. Y bueno, espero que todos tengan el fin que merecen, chupando, cogiendo y bailando como locos.
Y a mi hermoso novio: aunque no somos 100% compatibles como las películas de hollywood nos hacen pensar que deberíamos ser y aunque somos los polos más opuestos de éste universo, te amo mi amor y no pude haber estado con nadie mejor en el fin del mundo. Sos mi nueva familia, mi amante y mi mejor amigo. Por tu comprensión y amor, te agradezco.
Ahora, espero y solo espero, que el fin del mundo no sea una total catástrofe y que me tarde en morir como 10 horas. Si es que sucede, espero que sea inmediato; tampoco quiero que nos lleven los extraterrestres como lo sugiere Alienígenas Ancestrales porque me dan miedo. Y claro, espero que ustedes tengan un fin del mundo igual de bello que el mío. Solo espero que el fin que viene el 21, sea el que todos necesitamos y esperamos. Los amo y espero poder hablarles en 4 días.
Por ahora,
Au revoir mon chérie.

