lunes, 5 de octubre de 2009

Los Mocos


Mocos molestos
Mocos simples
Mocos flojos
Mocos duros
Mocos verdes
Mocos grises
Incluso mocos negros

Mocos acuosos
Mocos monstruosos
Mocos que se salen
Mocos que no salen
Mocos que lastiman
Mocos que se miran
Mocos que suenan
Mocos crecientes
¡Mocos vivientes!

Mocos, mocos y más mocos
La única culpable, la gripe

Que chingan los mocos...

Cucarachas Ninja!


El sábado por la noche sucedio lo siguiente:

Descanso en el sillón tranquilamente y escucho un crujido, me levanto, veo al techo y he ahí,
astuta y de exquisita forma, con su cuerpo semi-café y el trasero levantado como el de un escorpión cuando va a atacar. ¡Es una cucaracha ninja! Se encuentra en el techo en su máxima expresión de ataque.

Me asusto y corro a buscar ayuda. Mi madre, como siempre, hace caso omiso a mi desesperada súplica. Me tenso y escucho otro crujido. Corro de vuelta y de nuevo veo al techo. ¡Más cucarachas ninja! Deslizándose del techo en finas telas de araña. Me recuerdan a la famosa escena de Tom Cruise en Misión Imposible. Cautelosas y exactas, pero crujientes. Son demasiadas, no puedo contra ellas. Me desespero y empiezo a llamar a mi madre alarmada: "Mami veni... ¡Apurate!"... No hay respuesta.

Trato de pegarle a una con un sobre, pero fallo. De pronto, siento algo que cae del techo en mi espalda. Frío y con muchas patas, revolotea. Empieza la danza arítmica del pánico y empiezo a gritar. Ella revolotea sus alas mientras yo trato de quitarmela de encima. Escucho su crujido, ese crujido...

Luego, mi desesperación llega a su límite y ¡PUF! Abro los ojos agitada...
Escucho un crujido. Es la lluvia que cae delicadamente en la calle, la relajante lluvia y yo, cucarachas ninja... ¡Que absurdo!